Libro de Tobías, Cap IV
Querido Hijo: Lentamente se aproxima el tiempo en que debo emprender el camino que no tiene regreso. Ignoro cuando llegará ese momento, pero puedo asegurarte que será más pronto que ayer. No puedo llevarte conmigo, y te dejo en un mundo en el que los buenos consejos no salen sobrando. Nadie es sabio de nacimiento, aquí el tiempo y la experiencia enseñan, y Yo he observado el mundo más tiempo que tú. Querido hijo, he visto caer algunas estrellas del cielo, y quebrarse muchos bastones en los cuales uno confiaba. Por eso quiero darte algunos consejos, y decirte lo que yo encontré, y lo que el tiempo me ha enseñado. * Nada es grande si no es bueno, y nada es verídico, si no perdura. No te dejes engañar por la idea de que puedes marchar por la vida solo, y que conoces el camino por ti mismo. Este mundo material es para el hombre demasiado poco y al mundo invisible no lo percibe, no lo conoce. * Ahórrate pues esfuerzos vanos, no te aflijas, y ten conciencia de ti mismo. * Considérate demasiado bueno para obrar mal, no entregues tu corazón a cosas perecederas. * Mantente fiel a tus convicciones. Ve lo que puedas ver, y para ello usa tus propios ojos, y con respecto a lo invisible y eterno, escucha tu sonido interior (suele ser la palabra de Dios). * No desconfíes de nadie tanto como de ti mismo. Dentro de nosotros vive el juez que no engaña, y cuya voz es más importante para nosotros que el aplauso de todo el mundo. * Aprende con gusto de los demás, y escucha con atención donde se hable de sabiduría, dicha humana, luz, libertad, virtud, pero no confíes inmediatamente en todo, porque no todas las nubes llevan agua, y existen diversos caminos para seguir. Hay quienes creen que dominan una materia, porque hablan de ella, pero no es así hijo mío, no se tienen las cosas por poder hablar de ellas, las palabras sólo son palabras, así que ten cuidado cuando fluyan en forma demasiado hábil y ligera, pues los caballos cuyos carros están cargados de mercadería, avanzan con pasos más lentos. * Aléjate del ruido vano y esteril, y pásate de largo donde haya escándalo callejero. Si alguien quiere enseñarte sabiduría mírale a la cara, si lo ves enorgullecido déjalo, no hagas caso de sus enseñanzas, por más famoso que sea. Lo que uno no tiene no lo puede dar. No es libre aquel que puede hacer lo que quiere, sino que es libre aquel que puede hacer lo que debe hacer. Y no es sabio el que cree que sabe, sino aquel que se percató de su ignorancia, y logró sobreponerse a la vanidad. * No desprecies religión alguna, puesto que están consagradas al espíritu, y tú no sabes lo que pudiera estar oculto bajo apariencias insignificantes. * Apégate a la verdad, si puedes, y gustosamente permite que te odien a causa de ella. Y si tus cosas no son cosas de verdad, cuida de no confundirlas, puesto que de ser así, vendrán sobre ti las consecuencias. Simplemente haz el bien, y no te preguntes por lo que de ello resulte, sólo ofréndalo a tu corazón. * Cuida de tu cuerpo pero no de tal manera como si fuera tu alma. Obedece a la autoridad, y deja que otros la discutan. Sé recto con todo el mundo, Sé correcto con cualquier persona, pero confíate difícilmente. No te mezcles en asuntos ajenos, y los tuyos arréglalos con diligencia. * No adules a persona alguna, y no te dejes adular. Honra a cada quien según su rango, y deja que se avergüence si lo merece. No quedes debiéndole a persona alguna, pero sé afable, como si todos fueran tus acreedores. No quieras siempre ser generoso, pero procura ser siempre justo. A nadie debes sacar canas, sin embargo cuando obres con justicia, no te preocupes por ellas. * Desconfía de la gesticulación y procura que tus modales sean sencillos y correctos. * Si tienes algo, ayuda, y da con gusto, y no por ello te creas superior, y si nada tienes, ten a mano un trago de agua fresca, y no por ello te creas menos. * No lastimes a mujer alguna, piensa que tu madre también lo es. No digas todo lo que piensas, pero siempre debes pensar lo que dices. No te sientes donde se sientan los burlones, porque ellos son los más miserables de todas las criaturas. * Respeta y sigue a los hombres piadosos y a los que transmitan alegría. Así será más posible que volvamos a vernos. Ten siempre algo bueno en tu mente, y cuando yo muera, ciérrame los ojos, y no me llores. * Ayuda y honra a tu madre mientras viva, y entiérrala junto a mí.
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