OSVALDO: -No me digás nada; puedo anticipar cuál va a ser tu primer comentario; el frío que hace.
Si hubiera hecho una estadística, te podría decir que nueve de cada diez personas, en estos momentos, comienzan una conversación hablando sobre el frío.
FABIÁN: -Ustedes conocen mucho sobre lo que es tener frío. Están acostumbrados. ¿O no es así? OSVALDO: -Qué gracioso. FABIÁN: -¿Por qué? OSVALDO: -Ya vendrán nuestros tiempos. Ahora estamos sembrando; la cosecha viene después. FABIÁN: -Tengan cuidado con las heladas. A ver si todavía pierden todo y después terminan jugando con Juniors. OSVALDO: -Más allá de tener que soportar esta clase de burlas, no sólo de parte de los hinchas de Belgrano, sino también de un montón de equipos de tercera línea, que hacen leña del árbol caído, por lo menos, me queda el consuelo de que esta charla no empezó mencionando lo del frío ni siguió con lo de la ley homosexual. En los últimos años, todas las conversaciones parecen estar dirigidas por los medios, como si ellos decidieran sobre lo que se debe hablar. Antes fue el conflicto con el campo, luego el dengue y la gripe porcina, después el mundial y ahora esta discusión sobre personas del mismo sexo... Eso no contribuye a la reflexión, al pensamiento propio. Somos actores que debemos limitarnos a interpretar un libreto. FABIÁN: -¿Quiere que hablemos de fútbol? A pesar de que estamos en categorías diferentes, no tengo problemas en que charlemos un rato. OSVALDO: -¿Ahora me vas a venir con que se la pasan vendiendo jugadores a Europa? FABIÁN: -Lo dijo usted… Yo ni lo mencioné. OSVALDO: -La gloria de un club es ganar cosas importantes, no formar y vender jugadores. No creo que el Barcelona haya ideado lo de la Masía para después vender esos jugadores a otros clubes. Primero se persigue la supremacía; después se hacen los negocios. FABIÁN: -¡Qué quiere! ¡Estamos en Argentina! OSVALDO: -Eso no quita que se puedan mejorar ciertas cosas. ¿Acaso no hay tiempo para la excelencia? ¿Acaso es tan apremiante y urgente el dinero en nuestras instituciones que todo lo demás no tiene sentido? ¿Acaso uno debe conformarse con ganarle al equipo de la otra cuadra y nada más? ¿No te gustaría ganar un campeonato de primera división, una copa libertadores? ¿Solamente te conformás con sentirte superior al vecino porque tu club vende jugadores por dos monedas a clubes extranjeros y los otros no? ¿Cuál es tu concepto de la competencia? FABIÁN: -Es lo que hay. No se puede pedir otra cosa. OSVALDO: -Si eso es lo que hay, si eso es lo único que está en juego, debo decir entonces que en nuestro país, y en nuestra ciudad, el fútbol profesional ha muerto. FABIÁN: -Y… cómo estará que el domingo pasado no le pudieron ganar a Estudiantes de Río Cuarto. OSVALDO: -Estoy hablando en serio. Estoy hablando en serio… Aunque… ahora que lo pienso, no sé si estoy hablando en serio. Después de todo, ¿qué es hablar en serio?, ¿alguien lo sabe? FABIÁN: -No lo sé. OSVALDO: -Yo tampoco. FABIÁN: -¿Entonces para qué hablamos? OSVALDO: -Es verdad. Mejor te paso el pedido.
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